Un productor chubutense comenzó a comercializar carne de burro
En las grandes urbes asociaron la comercialización de este tipo de proteína de origen animal como alternativa al consumo de carne vacuna por los precios elevados que se paga en las carnicerías.
En los último días los medios gráficos destinaron llanuras de papel y ríos de tinta a informa sobre la aparición de una iniciativa como alternativa al consumo de carne vacuna, la ingesta de carne de burro, un equido que desde siempre se utilizó como animal de trabajo (Trabaja como un burro se suele decir de una persona que trabaja con vehemencia).
Sin embargo, hurgando en diferentes medios del interior profundo apareció la explicación, más allá del costo super accesible que tiene un bife de carne de burro, el kilo cuesta $7.500, según publicaron diversas fuentes.
Pero la verdadera explicación la tiene la tiene el productor Julio Cittadini, oriundo de Punta Tombo, una península sobre la costa atlántica, reino de los pingüinos.
Cittadini, presentó formalmente la comercialización de carne de burro como una alternativa económica y viable para los campos de la región, la góndola de carnes en la Patagonia comenzó a mostrar una variante inédita que desafía los prejuicios culturales.
Pero, lejos de vincularlo exclusivamente a la coyuntura inflacionaria, el productor rural aseguró que se trata de una respuesta estratégica a la degradación de la ganadería tradicional en suelo patagónico, describió el portal Cholila.online
El burro es un animal doméstico de la familia de los équidos. Es un mamífero más pequeño que un caballo, de pelo largo y áspero generalmente grisáceo, orejas grandes y cola larga con un mechón de cerdas en la punta; se usa en especial para el trabajo del campo y la carga.
Hace 50 años, en el estado de Devon, Inglaterra, se creó un santuario para asnos con el fin de mantenerlos en óptimas condiciones y donde tuvieran una vida digna. Hace 35 años, ese santuario inició un convenio de colaboración con la UNAM, específicamente con la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.(1)
Del campo al mostrador: Cortes idénticos y precios competitivos
Una de las mayores sorpresas para los consumidores es la similitud morfológica entre la carne de burro y la vacuna.
Según explicó Cittadini, la cuadrilla del animal permite obtener los mismos cortes que un novillo: vacío, entraña, costillar y lomo. La gran diferencia, sin embargo, radica en el bolsillo: mientras la carne vacuna experimenta subas constantes, el kilo de carne de burro se posiciona en los $7.500.
«Lo que pusimos al público, que calculábamos para una semana, se agotó en un día y medio», relató el productor, al destacar la velocidad con la que los vecinos de la zona aceptaron el producto.
Esta recepción obligó a organizar degustaciones abiertas en parrillas locales para medir la aceptación del sabor, el cual ya cuenta con el aval de controles bromatológicos y el permiso del Ministerio de la Producción, describió el portal chubutense
El burro como sobreviviente de la estepa patagónica
El proyecto no surge por azar, sino por la crisis de la producción ovina. Muchos establecimientos rurales debieron cerrar sus puertas porque el suelo ya no soporta a las ovejas y es geográficamente inviable para las vacas.
Es allí donde el burro aparece como el «gran salvador» debido a su carácter aguerrido y su capacidad para prosperar en la estepa árida sin los cuidados intensivos que requieren otras especies.
«En la ruralidad patagónica es común comer carnes no tradicionales; el desafío es levantar la barrera cultural en los centros urbanos», enfatizó Cittadini y aseguró que la iniciativa «busca aprovechar campos que hoy están improductivos».
El productor patagónico citó como ejemplo a países como Italia, Francia y China, donde el consumo de equinos y asnos está plenamente normalizado y cuenta con frigoríficos especializados.
Una apuesta a largo plazo
Pese a lo que podría imaginarse en términos de debate ético o social, el productor aseguró que en Chubut la recepción ha sido mayoritariamente de expectativa y apoyo.
Al contar con todas las autorizaciones sanitarias correspondientes, la carne de burro se perfila no como un «alimento de crisis», sino como una nueva unidad de negocios para los productores que se niegan a abandonar sus tierras.
Para Cittadini, el objetivo es que en poco tiempo el consumo se normalice. Aunque reconoce que no será un producto para todo el mundo, confía en que su valor nutricional y su precio accesible le otorguen un lugar fijo en la dieta de los habitantes del sur argentino. (VW)
FUENTE: Cholilla.Omline, portales de noticias regionales.
(1) Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)




