La Justicia ratificó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas a Pablo Grillo

A un año de la represión, Casación rechazó la apelación y confirmó los cargos por abuso de su función y abuso de armas agravado para el efectivo que disparó durante la represión en el Congreso.

     La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal rechazó el recurso de queja presentado por la defensa y dejó firme la decisión avalada en instancias anteriores; por lo cual confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones agravadas ocasionadas al fotoperiodista Pablo Grillo durante una manifestación frente al Congreso en marzo de 2025.

El tribunal, integrado por los jueces Alejandro W. Slokar, Guillermo J. Yacobucci y Ángela E. Ledesma, declaró ayer inadmisible la presentación contra la confirmación del procesamiento por los delitos de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función en concurso real con abuso de armas agravado, reiterado en cinco oportunidades.

En el fallo, los magistrados sostuvieron que “existe doble conformidad judicial” y que la defensa “no ha argumentado adecuadamente la existencia de una cuestión federal” que habilite la instancia extraordinaria.

El hecho investigado ocurrió el 12 de marzo de 2025 durante una marcha en defensa de los jubilados en las inmediaciones del Congreso. Según la reconstrucción judicial, Guerrero se encontraba junto a un camión hidrante de la Policía Federal en la intersección de Hipólito Yrigoyen y Solís cuando efectuó varios disparos con una pistola lanzagases marca “Federal y Halcón”. 

A las 17:18:05, uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Grillo, quien se encontraba a unos 50 metros, en posición de cuclillas, tomando fotografías.

Las pericias balísticas y los análisis de videos aportados por medios y por el colectivo “Mapa de la Policía” concluyeron que el disparo fue efectuado de manera casi horizontal, con una inclinación de 1,5°, y no en parábola hacia arriba como establecen los protocolos. 

El impacto provocó fractura expuesta de cráneo y hematomas cerebrales severos que requirieron múltiples cirugías, incluida una craneoplastía bilateral en el Hospital Ramos Mejía. Su recuperación fue lenta y crítica.

Tras recibir el alta médica, Grillo pudo regresar a su casa, con secuelas neurológicas y motoras que exigen tratamiento diario y una vida radicalmente distinta a la que llevaba antes de aquella jornada.

Según relató su familia, todavía atraviesa días en los que las tareas más básicas se vuelven un desafío: hay jornadas en las que apenas puede comer y continúa adaptándose a una nueva rutina marcada por las consecuencias del cartucho de gas lacrimógeno que impactó en su cabeza.

El avance en su recuperación le permitió firmar un escrito para presentarse como querellante en la causa en carácter de “víctima directa de los delitos cometidos por el Cabo Primero Héctor Jesús Guerrero y demás integrantes de la Gendarmería Nacional Argentina y Ministerio de Seguridad Nacional que se encuentran bajo investigación”.

El caso de Grillo se convirtió en el símbolo más crudo de una política de seguridad bajo el discurso del orden. La ratificación del procesamiento se da en el marco de un caso que generó fuerte repercusión social y judicial, al poner el foco sobre el accionar de fuerzas de seguridad durante manifestaciones públicas y el uso de dispositivos de control de multitudes.  (VW)

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