La cuenta sueldo dejaría de ser gratuita con la ley laboral de Milei

El proyecto de reforma laboral no elimina la cuenta sueldo como tal, pero cambia la ley y borra la palabra «gratuita», abriendo la puerta a comisiones bancarias sobre el cobro del salario. La nueva redacción deja afuera de la ley cualquier referencia a la protección del trabajador frente a cargos y comisiones. el salario dejaría de estar blindado y pasaría a ser una nueva fuente de rentabilidad financiera para el omnipresente sistema bancario.

                 La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei introduce un cambio preciso pero profundo en la Ley de Contrato de Trabajo, con respecto a la cuenta sueldo, que si bien no la elimina, borra la obligación expresa de su gratuidad, convirtiendo un derecho garantizado en una condición posible o contingente al arbitrio de la decisión de los bancos o billeteras virtuales.

Un cambio que no se nombra

Hasta ahora, el esquema normativo era claro. El artículo 124 de la LCT establecía que el salario debía pagarse mediante acreditación en cuenta, y esa cuenta se integraba al régimen de cuenta sueldo bancaria, regulado por el Banco Central, indicó Infocielo.

Esa articulación garantizaba que el trabajador cobrara su remuneración “sin costos de apertura, mantenimiento ni extracción”, un principio central para millones de asalariados.

La nueva redacción mantiene la obligación de pagar el salario por acreditación en una cuenta a nombre del trabajador, pero introduce la diferencia sustancial de no especificar que deba tratarse de una cuenta sueldo ni menciona la gratuidad.

En su lugar, habilita el uso de cuentas bancarias, billeteras virtualesProveedores de Servicios de Pago, dejando fuera de la ley cualquier referencia a la protección del trabajador frente a cargos y comisiones.

El derecho deja de estar escrito

En derecho laboral, lo que no está explícito deja de ser exigible. La gratuidad deja de ser un mandato legal y pasa a depender de regulaciones futuras (por ejemplo del BCRA) o de decisiones comerciales del sistema financiero.

El salario sigue depositándose, pero ya no existe una prohibición legal clara que impida cobrar por el solo hecho de cobrar.

Según datos del BCRA, la cuenta sueldo fue uno de los principales instrumentos de inclusión financiera precisamente porque su costo estaba legalmente vedado. Al desaparecer esa palabra de la ley, el anclaje jurídico se rompe.

El negocio detrás de la omisión:

Si esas cuentas pasan a funcionar como cuentas remuneradas o paquetes bancarios estándar, los cargos mensuales podrían incluir mantenimiento, uso, extracciones fuera de red, transferencias interbancarias, reposición de tarjeta y exigencias de saldo mínimo.

Considerando un costo promedio no excepcional y bastante moderado, de $8.000 mensuales por cuenta, el sistema financiero podría captar $160.000 millones de pesos por mes.

Proyectado a un año, el monto asciende a $1,92 miles de millones de pesos, equivalentes a unos 1.325 millones de dólares al tipo de cambio de referencia de $1.450 por dólar.

La estimación no incluye penalidades comisiones extraordinarias, retiro de efectivo y otros costos habituales en cuentas no alcanzadas por el régimen de gratuidad.

Una concesión política al sistema financiero

Lejos de ser un detalle técnico, el “silencioso” cambio en el artículo 124 expresa una decisión política. Al retirar de la ley la obligación expresa de gratuidad, el Estado deja de actuar como garante del salario y habilita una “transferencia ‘hormiga’ de ingresos desde los trabajadores asalariados hacia los bancos”.

No se trata de mejorar el poder adquisitivo ni de modernizar el sistema de pagos. Se trata de una concesión regulatoria que amplía el margen de negocios de uno de los sectores más concentrados de la economía, en detrimento de quienes viven de su sueldo.

El gobierno elimina el derecho pero no de manera frontal, sino que lo vacía por omisión. En nombre de la libertad de mercado, el salario dejaría de estar blindado y pasaría a ser una nueva fuente de rentabilidad financiera para el omnipresente sistema bancario. (VW)

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