Mientras el caudal de las Cataratas crece, el Consejo Profesional de Química advierte que persiste la contaminación por monedas en el Río Iguazú
La entidad bonaerense sostiene que la reciente crecida no elimina el impacto ambiental provocado por la acumulación de cientos de kilogramos de metales en el lecho del río y reclama campañas de concientización y monitoreo científico permanente. «El verdadero desafío ambiental no consiste únicamente en reaccionar cuando un fenómeno natural produce un fuerte impacto visual”.
El extraordinario aumento del caudal de las Cataratas del Iguazú volvió a concentrar la atención pública sobre uno de los principales atractivos naturales del país. Sin embargo, el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires (CPQ) advirtió que, detrás del impacto visual generado por la crecida, persiste un problema ambiental que permanece oculto bajo el agua: la contaminación ocasionada por la acumulación de monedas arrojadas durante décadas por los visitantes.
El CPQ recordó que meses atrás fueron retirados cerca de 400 kilogramos de monedas del lecho del Río Iguazú, una situación que, según explicó, pone de manifiesto la presencia de un importante pasivo ambiental en un ecosistema de altísimo valor ecológico.
En un comunicado difundido este jueves, el CPQ señaló que «la crecida actual puede ocultar visualmente esta problemática, pero no la elimina», ya que los procesos de corrosión continúan desarrollándose y favorecen la liberación gradual de compuestos metálicos provenientes de aleaciones de cobre, níquel, zinc y acero presentes en las monedas de circulación, informó Prensa del CPQ PBA.
Asimismo, la institución remarcó que «el verdadero desafío ambiental no consiste únicamente en reaccionar cuando un fenómeno natural produce un fuerte impacto visual, sino también en atender aquellas fuentes de contaminación que permanecen activas aun cuando no resulten evidentes para la sociedad».
El presidente del Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Carlos Colángelo, explicó que muchas prácticas consideradas inofensivas adquieren otra dimensión cuando se analizan desde la química ambiental.

Foto Prensa CPQ archivo abril 2026
«Muchas veces se considera que arrojar una moneda al agua es un gesto inofensivo. Sin embargo, cuando ese comportamiento se repite millones de veces a lo largo de décadas, el resultado es una acumulación de metales que requiere intervenciones complejas para su remoción y cuyos efectos ambientales deben ser evaluados científicamente. La química nos permite comprender que el impacto acumulativo de pequeñas acciones puede transformarse en un problema ambiental significativo«, afirmó al respecto.
Desde la entidad también señalaron que la acumulación de grandes cantidades de metales en un ambiente natural protegido «constituye un pasivo ambiental que requiere monitoreo permanente, evaluación científica y estrategias concretas para impedir que continúe incrementándose».
Finalmente, el Consejo Profesional de Química convocó a las autoridades ambientales nacionales y provinciales, así como a la administración del Parque Nacional Iguazú, a trabajar conjuntamente en acciones de monitoreo, prevención y educación ambiental destinadas a desalentar el arrojo de monedas y preservar uno de los ecosistemas más emblemáticos de la Argentina. (VW)



