Tras el robo de una fuente radiactiva de Cesio-137 el Consejo Profesional de Química advierte sobre la importancia de reforzar los controles
El presidente del CPQ-PBA, Dr. Carlos Colángelo, sostuvo que «cualquier pérdida de control sobre un material radiactivo constituye un hecho serio que exige una respuesta inmediata y coordinada», y reclamó fortalecer los mecanismos de fiscalización sobre las instalaciones que utilizan sustancias peligrosas.

Imagen gentileza Prensa CPQ PBA
El Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires (CPQ PBA) expresó en un comunicado, su preocupación institucional por el robo de una fuente radiactiva de Cesio-137 ocurrido en un centro médico de la ciudad de Rosario, un hecho que derivó en la activación de los protocolos nacionales de emergencia radiológica y que volvió a poner en agenda la importancia de garantizar el estricto cumplimiento de las normas de seguridad para el manejo, almacenamiento y custodia de materiales radiactivos.
«La pérdida de control sobre una fuente radiactiva siempre constituye un hecho de enorme seriedad. Más allá de que la fuente robada posea una actividad baja y haya sido diseñada para su utilización segura en el ámbito médico, cualquier pérdida de control sobre un material radiactivo exige una respuesta inmediata y coordinada por parte de los organismos competentes», afirmó el presidente del Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Carlos Colángelo.
La fuente sustraída era utilizada para la calibración y verificación de equipos de Medicina Nuclear, una práctica indispensable para asegurar la precisión de estudios diagnósticos y procedimientos terapéuticos. Según la información difundida por las autoridades, se trata de una fuente patrón de Cesio-137 con una actividad aproximada de 130 miliciuríes, presentada en forma de gel, contenida en un envase plástico transparente y alojada dentro de un blindaje de plomo especialmente diseñado para impedir la exposición a la radiación durante su utilización normal, informó Prensa del CPQ PBA.
Desde el Consejo Profesional de Química consideraron de importancia brindar información técnica responsable para evitar interpretaciones erróneas y contribuir a una adecuada comprensión del riesgo.
En ese sentido, el Dr. Colángelo aclaró que «este episodio no puede compararse bajo ningún concepto con el accidente radiológico ocurrido en Goiânia, Brasil, en 1987. En aquel caso se manipuló una fuente médica abandonada con una actividad enormemente superior y que contenía cloruro de cesio en forma de polvo, un material altamente dispersable. La situación actual es completamente diferente».
El titular del CPQ explicó que la fuente buscada «posee una actividad considerablemente menor, el material radiactivo se encuentra confinado en un pequeño volumen de gel y permanece protegido por un blindaje metálico. Mientras ese sistema de contención permanezca íntegro, no existe riesgo de contaminación masiva ni de una emergencia ambiental».
No obstante, advirtió que ello no significa minimizar la gravedad del hecho. «Tal como informó la Autoridad Regulatoria Nuclear, el riesgo es muy bajo mientras la fuente permanezca encapsulada. Sin embargo, si alguien intentara abrirla, dañarla o manipularla de manera inadecuada podría exponerse a radiación y sufrir lesiones localizadas. Por eso es indispensable que nadie la toque si llegara a encontrarla», enfatizó.
Asimismo, el Consejo recordó que, ante el hallazgo de un objeto que presente el símbolo internacional de radiactividad o que coincida con la descripción difundida oficialmente, la conducta correcta consiste en no manipularlo, alejarse del lugar y dar aviso inmediato a las autoridades policiales o a los servicios de emergencia para que intervengan los organismos especializados.
Por su parte, Colángelo sostuvo que este episodio también deja enseñanzas en materia de prevención y control: «La manipulación, el transporte, el almacenamiento y la custodia de todas las sustancias químicas peligrosas deben ajustarse rigurosamente a la normativa vigente. Estos procedimientos existen precisamente para minimizar riesgos y proteger tanto a los trabajadores como a la comunidad», afirmó.
En la misma línea, reclamó fortalecer las acciones de fiscalización sobre las instalaciones que utilizan materiales peligrosos. «Resulta imprescindible reforzar los mecanismos de control, auditoría e inspección. La prevención siempre constituye la herramienta más eficaz cuando se trata de sustancias potencialmente riesgosas», señaló.
Finalmente, desde el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires reiteraron su disposición para colaborar técnicamente con las autoridades competentes y aportar la experiencia de sus profesionales matriculados en todas aquellas acciones destinadas a fortalecer la seguridad en las actividades vinculadas al manejo de sustancias peligrosas.
Al mismo tiempo, expresaron su reconocimiento a la labor de la Autoridad Regulatoria Nuclear y reafirmaron el compromiso institucional con la promoción de las buenas prácticas profesionales, la difusión de información técnica basada en evidencia científica, la protección de la salud pública y del ambiente, y la formación permanente de recursos humanos altamente capacitados. (VW)




