Conmoción en el rock argentino por la muerte del el Indio Solari, líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
A los 77 años, falleció esta mañana en su casa de Parque Leloir. Padecía Parkinson desde hacía 10. Se había retirado de los escenarios en 2017, aunque se mantuvo activo hasta sus últimos días. Uno de los mayores exponentes del rock. Su última aparición pública fue en enero pasado, a través de un mensaje cuando recibió en Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
Carlos Alberto «El Indio» Solari, referente indiscutido del rock en Argentina, murió esta mañana a los 77 años. Líder emblemático de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Padecía de mal de Parkinson hace 10 años.
El cantante, murió en su domicilio de Parque Leloir, en la localidad bonaerense de Ituzaingó, a causa del mal de Parkinson que padecía desde hace 10 años aproximadamente, tal como indicaron fuentes oficiales.
Su última aparición pública fue en enero pasado, a través de un mensaje cuando recibió en Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
La noticia este 5 de junio sacudió a la escena musical y cultural argentina. Figura central del rock nacional, su legado trasciende generaciones y estilos.
Su presencia trascendió la música: su voz y su estilo metafórico en sus letras, su forma de presentar shows, su magnetismo indiscutido lo llevó a convertirse en una figura central dentro de la música popular argentina, un referente de la contracultura y del arte argentino.
Fue líder y principal compositor de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, un fenómeno cultural que se convirtió en un símbolo de independencia artística y convocatoria popular en la década de los ’70.
En 1975, en la ciudad de La Plata, Indio Solari y Skay Beilinson fundaron Los Redondos, que desde el inicio implantó su propia estética, tanto en lo musical como en su modo de relacionarse con el público. Así la banda editó nueve álbumes de estudio hasta su disolución en 2001. Discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota y ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado y Luzbelito forman parte del repertorio esencial del rock argentino.
Tras la disolución de la banda en 2001, el músico se desempeñó como solista y mantuvo una convocatoria multitudinaria en cada presentación junto a «Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado». El primer compilado solista llegó con «El Tesoro de los Inocentes» en 2004.
En esta instancia, se sumaron trabajos como «Porco Rex» y «El perfume de la tempestad». Obras que no sólo se hicieron del impacto cultural y la mirada crítica social, sino que marcaron un estilo a través de la densidad poética de sus letras.
Entre sus acercamientos más recientes al público, el artista recibió un homenaje por parte de la Universidad de Buenos Aires que le otorgó el doctorado Honoris Causa, con un acto en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, por lo cual el músico envió un mensaje en agradecimiento por la distinción.
En el mismo acto, que se lo pudo ver en simultáneo a través de una pantalla ubicada en la Plaza Houssay, el guitarrista e integrante de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Gaspar Benegas, junto a un octeto de cuerdas, interpretaron diez canciones del Indio, que fueron ovacionados por el público presente.
La reunión fue presidida por el rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Gelpi que definió al intérprete como “un artista que hizo de la originalidad una ética, construyó uno de los lazos más intensos entre un músico y su comunidad que registre la historia cultural del país y, que demostró que la mayor ambición posible no es la fama ni el dinero sino la justificación de una vida entera a través del trabajo”.
Aunque su perfil más reconocido se enfoca en el ámbito musical, desde joven desarrolló intereses vinculados al arte, la literatura y la contracultura.
En marzo de 2016, Indio Solari había confirmado públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, en un gesto que sorprendió y conmovió a sus seguidores. El anuncio se produjo durante un recital en Tandil, donde expresó ante la multitud: “el Parkinson me anda pisando los talones”. Desde ese momento, la enfermedad se volvió parte de su narrativa pública, y Solari no dudó en hablar abiertamente sobre su experiencia. (VW)




