Los primeros números oficiales marcan una caída fuerte de la temporada de verano en Provincia
La temporada de verano arrancó con caídas en turismo, gasto y estadía promedio en los destinos bonaerenses. Se redujeron la cantidad de visitantes, y el nivel de consumo. Son datos del gobierno bonaerense sobre la temporada de verano. La cantidad de turistas cayó un 2,4% respecto de año pasado.
Los primeros datos oficiales de la temporada de verano 2026 publicados por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, confirmaron señales claras de retroceso en los destinos bonaerenses, una baja en la cantidad de turistas, una reducción en la estadía promedio y un fuerte descenso del nivel de consumo, lo cual contrasta con algunas noticias que hablan de ocupación plena.
Así, los números iniciales de la temporada de verano fueron presentados por el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, durante la conferencia de verano inaugural del Ejecutivo provincial, encabezada también por el gobernador Axel Kicillof, donde se detalló que el relevamiento comprende el período que va del 1 de diciembre al 12 de enero, y permite trazar un primer diagnóstico del comportamiento turístico en el arranque del ciclo estival.
De acuerdo con la información oficial, durante ese tramo de la temporada de verano pasaron por la provincia de Buenos Aires unos 3,6 millones de turistas, una cifra que, pese a la caída interanual, volvió a posicionar al distrito como el principal destino de turisteo del país, aunque el volumen total de visitantes no alcanzó para compensar el deterioro de otros indicadores clave vinculados a la actividad turística.
En la comparativa de datos de la temporada de verano 2026 con años anteriores, los relevamientos provinciales mostraron que la cantidad de turistas cayó un 2,4% respecto de 2025, lo que equivale a unos 90 mil visitantes menos, mientras que la comparación con 2024 arrojó un retroceso aún mayor, del 9%, lo que implicó una pérdida cercana a los 350 mil turistas en el inicio del período estival.
Otro de los puntos críticos de la temporada de verano fue la duración de las vacaciones, ya que los visitantes optaron por estadías más cortas, una tendencia que quedó reflejada en la caída promedio del 3,7% durante la primera quincena de diciembre y del 7% en la segunda, según precisó Costa al analizar el comportamiento de los veraneantes en las primeras semanas del calendario turístico.
Sin embargo, el indicador más preocupante de la temporada fue el consumo, dado que los registros oficiales marcaron una baja del 21% en lo que va del período, un dato que el ministro bonaerense calificó como un “desplome”, al remarcar que se produjo en relación con una temporada anterior que ya había mostrado una contracción significativa del gasto turístico.
Al detallar el impacto territorial de la temporada de verano 2026, Costa explicó que la caída del consumo se sintió con mayor intensidad en los destinos de la costa atlántica, donde el retroceso rondó el 26%.
En el balance general de los primeros datos de la temporada, el funcionario sintetizó que se trata de un escenario con menos turistas, que permanecen menos tiempo y gastan menos.
La Provincia advirtió que la clase media fue el sector más afectado y, como contracara, Costa se refirió al boom del turismo emisivo y cuestionó a la administración nacional: “La política del gobierno nacional prácticamente se transformó en una agencia de viajes al exterior, en una competencia desleal”, afirmó.
Mar del Plata alerta por la baja del consumo
Aunque durante el segundo fin de semana de enero, la temporada de verano en Mar del Plata comenzó a mostrar una mejora en los niveles de ocupación hotelera hay preocupación por la caída del consumo.
El vicepresidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica (AEHG), Hernán Szkrohal, indicó que el incremento en la cantidad de turistas no se refleja de manera uniforme en el consumo, aunque advirtió que el gasto sigue siendo medido y depende del poder adquisitivo de cada sector. “Estamos alrededor de un 65% de ocupación, lo que representa una mejora importante respecto del año anterior”, señaló.
Es que, en el rubro gastronómico, los restaurantes de alta gama y las propuestas más sofisticadas trabajan a pleno, con reservas anticipadas que en algunos casos cubren hasta las próximas dos o tres semanas. Este segmento concentra buena parte de la demanda turística de mayor poder adquisitivo en Mar del Plata.
En contraste, los sectores más vinculados al consumo masivo muestran una conducta más prudente. “Los consumos están cuidados”, afirmó Szkrohal en declaraciones a Radio Rivadavia, en referencia a los clientes de ingresos medios, que priorizan gastos esenciales y limitan salidas y compras no indispensables.
El 46% de los trabajadores en Argentina no pudo tomarse vacaciones por falta de poder adquisitivo
De acuerdo a un estudio realizado por la plataforma y consultora de empleo Bumeran, el 46% de los trabajadores en Argentina no pudo tomarse vacaciones durante el último año debido a la falta de poder adquisitivo.
El dato refleja el impacto directo de la situación económica sobre el descanso anual, en un contexto donde los ingresos no logran recomponerse frente al aumento acumulado de precios.
El informe contrasta con otro relevamiento elaborado por la billetera virtual belo, que indica que 6 de cada 10 argentinos que sí podrán vacacionar ya planifican viajes entre diciembre y marzo, tanto dentro del país como al exterior. Ambos estudios fueron relevados por la agencia Noticias Argentinas y exponen una marcada desigualdad en el acceso a las vacaciones.
Desde Bumeran señalaron que entre quienes no pudieron tomarse vacaciones, el 56% lo atribuyó directamente a la falta de recursos económicos, mientras que un 21% mencionó cambios laborales, como nuevas condiciones de empleo o pérdida de beneficios. En tanto, un 12% priorizó objetivos personales o profesionales, y el resto indicó otros motivos.
En el contexto inflacionario, y con salarios reales que aún no recuperan terreno, muchas familias optan por recortar gastos y postergar el descanso, transformando las vacaciones en una decisión cada vez más dependiente del ingreso disponible.
En paralelo, entre quienes sí viajan, se observa un mayor interés por destinos del exterior. Brasil encabeza las preferencias con el 27,8%, seguido por la costa atlántica argentina (24%), mientras que Europa y destinos como el Caribe o Estados Unidos aparecen con porcentajes menores. La forma de pago también refleja la cautela: el 43,6% prioriza el efectivo para evitar recargos, aunque crece el uso de billeteras digitales.
“La lógica del viaje cambió: hoy se planifica más, se compara y se busca optimizar cada peso”, explicó Manuel Beaudroit, CEO de belo. El dato sintetiza una tendencia clara: mientras una parte de los trabajadores en Argentina no pudo tomarse vacaciones por razones económicas, otro segmento logra hacerlo bajo esquemas de mayor planificación y control del gasto. (VW)




